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LA MASONERÍA REVELADA
MANUAL
DEL APRENDIZ
ESTUDIO INTERPRETATIVO SOBRE EL VALOR
INICIATICO DE LOS SÍMBOLOS Y ALEGORIAS
DEL PRIMER GRADO MASÓNICO Y MISTICA
DOCTRINA QUE EN ELLOS SE ENCIERRA
POR
MAGISTER
PREFACIO A LA TERCERA EDICIÓN
Al presentar esta tercera edición, especialmente destinada a los masones latinoamericanos, de
nuestro primer Manual, creemos nuestro deber agradecer de todo corazón a todos los QQ.·. HH.·.
que han tenido conocimiento de la primera, por la verdaderamente bondadosa y cordial acogida
que en todos los países de habla española ha sido dispensada.
Esto se debe sin duda, fundamentalmente, al hecho de que el impulso espiritual por el cual muchos
han sido atraídos entre las columnas de la Augusta Institución –cuyo objeto es labrar el progreso
de la Humanidad sobre la tríplice base de la educación moral, del progreso espiritual y del mejor
discernimiento y cumplimiento de nuestros deberes- despierta en su interior el deseo, primeramente
latente, de penetrar el significado profundo de los símbolos y de la Sociedad, así como de las
posibilidades que se nos revelan en su comprensión.
Esta obra, y las que sobre el mismo tema se han escrito y se escribirán, simplemente responden, en
el mecanismo universal de la Ley de Causalidad, al deseo de conocer, que constituye el presupuesto
indispensable de todo aprendizaje, y el único que puede darnos la llave para penetrar en el
Santuario luminoso de la Eterna Verdad. Nada podemos conocer sin antes haber obtenido el deseo
de saberlo, y ninguna verdad podemos aceptar, que no venga de afuera, si esa verdad no
corresponde a un deseo interior, en el cual ya se encuentra en un estado de oscura intuición.
El libro se dirige, pues, únicamente a los que desean conocer la razón y la profunda base espiritual
de nuestra Orden; los que no se conforman con ver en ella solamente una sociedad cordial de los
hombres honrados que se asisten mutuamente y se ocupan de beneficencia, sino que quieren
encontrar en ella los medios y las directivas para hacerse verdaderos obreros del progreso humano.
Y sabemos que su número crece silenciosa y continuamente, y que no dejan de hacerse, por medio
de la coherencia a sus ideales y convicciones, la mística “levadura” que deberá levantar la
Institución a la altura de sus mayores posibilidades.
En toda la masonería latinoamericana puede verse actualmente este estado de inquietud, que es en
sí una profecía evidente del Nuevo Espíritu que en la misma debe encararse –aquel Espíritu que
debe hacerla en el Nuevo Mundo uno entre los mayores factores que deben cooperar al
establecimiento de la Nueva Era Humana: de una civilización basada sobre los valores humanos,
morales e ideales, más bien que sobre los valores materiales. Una sociedad que tenga como
principal objeto el progreso, la felicidad y el bienestar de todos los hombres, reconociendo que el
verdadero bien de cada uno se halla íntimamente unido al mayor bien de todos los demás.
A todos los obreros de la Paz, de la Armonía y de la Solidaridad, en cualquier campo que trabajen,
vaya con este libro el Mensaje de un común anhelo que hará efectiva, en un mañana no muy lejano,
la paz, la armonía, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad sobre toda la superficie de la
tierra. Escribimos estas palabras mientras perdura todavía el recuerdo de la guerra fratricida que
ensangrentó los campos y las ciudades de España, mientras sigue aún la lucha en el Lejano
Oriente, mientras en Europa no se disipan todavía oscuras amenazas y hondos temores. Pero,
detrás de estas sombras y de estos nubarrones vemos desde ahora el principio claro y luminoso de
una nueva espléndida Aurora, en la cual deben encararse y resplandecer todos los anhelos, ideales
y aspiraciones de progreso que se han madurado y se van madurando en estos períodos más
oscuros.
Ideales, directivas y orientaciones claras y seguras: he aquí la vital necesidad del momento actual.
Únicamente en ellas puede basarse una disciplina clara e iluminada, coherente y homogénea que
ha de constituir la gran fuerza del Centro –exponente de todos los hombres que piensan y sabenque debe dominar, equilibrar y paulatinamente absorber todas las tendencias extremistas,
igualmente indeseables. De esta fuerza deben hacerse núcleo, si no la Masonería como institución,
los masones individualmente, que comprenden los deberes y privilegios inherentes en el estudio y
en la práctica del Arte.
El estudio de la Verdad y la práctica de la Virtud, que es esencialmente coherencia a la primera en
pensamientos, palabras y obras: he aquí los instrumentos poderosos de que dispone todo masón
consciente de su cualidad –el Compás y la Escuadra simbólicos que debe entrelazar en su
actividad, y con los que hace efectivo también su progreso individual.
Nuestra obra impersonal, como la misma Verdad que nos habla a cada uno en el místico
recogimiento de nuestro propio Cuarto de Reflexión, se dirige por esta razón más íntima y
directamente a todo masón, para encaminar y guiar sus pasos en el Santuario de la Comprensión,
en donde, sin embargo, sólo puede entrar por sus propios esfuerzos. Por esta razón deseamos que
el lector haga completa abstracción de la personalidad de quien la ha escrito, y que simplemente la
considere una Voz Amiga, o bien, como la Voz de la Verdad que habla en su propio fuero interior.1
1
La impersonalidad de esta obra y la naturaleza íntima y secreta de su Fuente principal, no nos dispensan de dar el
debido crédito a todos los que nos han precedido en la interpretación del simbolismo masónico, y cuya obra ha
inspirado nuestra labor, que, sin ser enteramente original, no deja de serlo en su mayor parte. Entre los que más se han
adelantado a esta interpretación y cuya guía e inspiración nos han sido más preciosas, creemos deber citar
especialmente a Oswald Wirth, con sus Manuales para los tres grados, su hermosa revista Le Symbolisme y demás obras
esotéricas, ilustradas por dibujos originales, algunos de los cuales hemos aprovechado en este libro y en los siguientes.
PREFACIO A LA CUARTA EDICION
En su cuarta edición esta obrita ha sido nuevamente revisada, ligeramente aumentada, corregida y
modificada en muchas partes; la construcción simbólica de nuestro Templo Ideal no puede darse
nunca como concluida, así como nunca podemos dar por terminada la modesta labor sobre
nuestras piedras individuales, para acercarlas a la perfección innata de nuestro Ser Espiritual.
En las trágicas horas que actualmente vivimos, en la grave crisis que el mundo está atravesando,
más necesario que nunca es el Mensaje que nuestra Orden lleva a todos los hombres de buena
voluntad que han tocado a las puertas de sus Templos y han pasado por las pruebas simbólicas,
para buscar la Verdadera Luz: una orientación clara y segura en medio de las tinieblas, de la
oscuridad y de la incertidumbre que vivimos.
Esta Orientación, este Mensaje Eterno que la Masonería lleva al mundo, hoy como ayer, es el
Mensaje de una Obra Constructiva, animada por el más alto ideal que puede inspirarnos, en
armonía con los Planes del G.·. A.·., y por lo tanto dirigida al Bien de todos nuestros semejantes.
Los masones son constructores, y nunca pueden dejar de ser tales mientras sean masones. Por lo
tanto, sigue siendo su deber hacer Obra Constructiva, o la obra más constructiva que puedan
realizar, aún cuando en torno de ellos parezcan triunfar y dominar momentáneamente las
tendencias y las fuerzas destructivas. Como constructores debemos seguir afirmando y sosteniendo
los Principios Ideales y Valores Morales, ya que únicamente sobre ellos puede establecerse en el
mundo el Reinado de la Luz, de la Paz y de la Felicidad.
El Imperio del Mundo pertenece a la Luz. La Fuerza debe ser dominada, guiada y dirigida por la
Sabiduría para producir resultados armónicos, satisfactorios y duraderos. Todos los hombres de
todas las razas son nuestros hermanos. Todos los pueblos son elegidos, cada uno para su
particular misión y función dentro de la humanidad, y la relación que debe haber entre todas las
naciones ha de ser la Fraternidad.
Sigamos, pues, construyendo fielmente el Templo de nuestros Ideales, buscando nuestra inspiración
en los Planes del G.·. A.·., pues “en Él está la Fuerza” y “Él los establecerá”. Esos Planes son
Eternos y Perfectos como la creación y el universo que manan de ellos y constantemente les