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PARALISIS FACIAL
Autores:
Luque López , Mª Carmen
Médico Residente de Familia
Centro de Salud San Andrés Torcal
Area de Urgencia Hospital Clinico Universitario “Virgen Victoria”
Málaga
Guevara Flores, Silvia
Médico Residente de Familia
Centro de Salud San Andrés Torcal
Area de Urgencias Hospital Clinico Universitario “Virgen Victoria”
Málaga
Buforn Galiana, Andrés
Médico Adjunto Area Urgencias
Hospital Clinico Universitario “ Virgen Victoria”
Málaga
Para contactar:
Luque López,MªCarmen
Telfno 952410299 / 656390673
Correo Electrónico:
[email protected]
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INDICE
I. Introducción
II. Etiología
II.1 Parálisis Facial Idiopática (Parálisis de Bell)
II.2 Herpes Zoster ótico : Síndrome de Ramsay Hunt
II.3 Parálisis facial por Otitis:
A/ Otitis Media Aguda
B/ Otitis media crónica
C/ Otitis externa maligna
D/ Parálisis facial traumática
E/ Parálisis facial yatrogénica
F/ Parálisis facial tumoral
G/ Neurinoma del facial
H/ Hemangioma
I/ Meningioma
J/ Neurinoma del Acústico
K/ Tumor de parótida
L/ Otras Parálisis faciales:
L.1/ Sindrome Menkersson-Rosenthal
L.2/ Hemiatrofia facial
L.3/ Sarcoidosis
L.4/ Síndrome de Guillén-Barré
L.5/ Diplejia facial congénita
L.6/ Enfermedad de Paget
III. Manifestaciones clínicas
III.1. Parálisis facial Central
III.2. Parálisis facial periférica
IV. Diagnóstico
IV.1. Anamnesis
A/ Alteración movilidad facial
B/ Alteraciones sensitivos y sensoriales
C/ Disfunciones parasimpáticas y secretoras
IV.2. Exploración física
A/ General
B/ Exploración neurológica básica
IV. 3 Pruebas complementarias
V. Diagnóstico diferencial
VI. Tratamiento
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PARÁLISIS FACIAL.
I. INTRODUCCION.
El inicio de la vía nerviosa responsable de la motilidad facial, se inicia a nivel de la
corteza cerebral y finaliza en las placas motoras de los músculos de la expresión facial. Las
lesiones producidas en algún punto de este trayecto provocaran la parálisis facial, así, para un
correcto diagnóstico etiológico y topográfico es indispensable conocer la anatomía del VII par
craneal.
La vía de la motilidad voluntaria facial se origina en las circunvoluciones frontal ascendente o
prerrolandica y parietal ascendente de la corteza cerebral. Desde estas áreas, los impulsos
nerviosos recorren el haz corticobulbar, la cápsula interna y el mesencéfalo, para establecer
sinapsis con el núcleo del nervio facial a nivel de la protuberancia. De la cara dorsal de dicho
núcleo emergen fibras que, tras dirigirse en sentido dorsomedial y superior, se curvan
rodeando el núcleo del VI par y se dirigen en sentido ventrolateral e inferior orientándose
hacia el borde inferior de la protuberancia, donde emergen constituyendo el origen aparente
de la raíz motora del nervio facial. Las fibras que la componen proporcionan inervación a los
músculos estriados derivados del segundo arco faringeo (TABLA 1).
El facial es un nervio mixto que abandona el tronco cerebral por el surco bulboprotuberancial
por medio de dos divisiones, una rama motora y el nervio intermediario de Wrisberg, las
cuales se unen en el segmento más interno del conducto de Falopio (este conducto presenta
dos ángulos que permite dividirlo en tres porciones: primera o laberíntica, segunda o
timpánica y tercera o mastoidea; es un tortuoso conducto óseo que recorre el espesor del
hueso temporal y que finaliza extracranealmente próximo a la apófisis estiloides, en el
agujero estilomastoideo). El núcleo de origen del facial está situado profundamente en la
calota del protuberancial. Sus fibras motoras siguen un trayecto complicado que rodea al
núcleo de origen del VI par, contribuyendo en parte a formar la eminencia teres, en el suelo
del VI ventrículo. Entre las fibras centrípetas que contiene el nervio facial cabe destacar las
fibras sensoriales gustativas que, procedentes de los dos tercio anteriores de la lengua, se
incorporan al facial, a través del nervio cuerda del tímpano, y un escaso contingente de fibras
de la sensibilidad cutánea del conducto auditivo externo. Las células de las fibras de la
sensibilidad gustativa y cutánea se encuentran en el ganglio geniculado, y sus prolongaciones
centrales alcanzan el núcleo del fascículo solitario y el núcleo espinal del trigémino,
respectivamente. El nervio facial contiene además fibras parasimpáticas para las glándulas
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submandibular, sublingual y lagrimal, que siguen el nervio intermedio de Wrisberg y los
nervios petroso superficial mayor y cuerda del tímpano.
El nervio facial desde su origen, atraviesa el ángulo pontocerebeloso y penetra en el peñasco
por el conducto auditivo interno (en este se relaciona con el VII par, ocupando una posición
anterosuperior respecto a este) y recorre un trayecto con dos acodaduras. En la primera
acodadura del nervio facial se sitúa el ganglio geniculado, donde se origina el nervio petroso